

La ermita está cerrada, pero bastante bien conservada. Las cuevas están "al ras" de la montaña, y hay dos abiertas, una es una pequeña Iglesia y la otra un comedor con varios espacios para dormir y un cuarto de almacén.



Es un sitio muy tranquilo sin ningún tipo de ruido, y como el día que fuimos hacía buen día aprovechamos a tomar un poco el sol.
De vuelta a casa, fuimos por Farlete (mejor indicado que el camino por Alcubierre), al otro lado de Alcubierre, y nos encontramos con un Torrazo del s. XIII, y con un puente romano.



Nuestro can de chira, lo pasó como siempre pipa, sobre todo porque corría a sus anchas mientras investigaba la zona olisqueando todo.




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